Una de las experiencias que les puedo contar, es mi experiencia con el “Sindrome de Stendhal”. !¿que es eso?! He aqui una simple explicación: “Síndrome de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico”

¡Italia es una país maravilloso!

Desde que mi querida amiga Ruth me encomendó la tarea de ayudarla a escribir historias en su blog, he pensado tanto para tratar de recordar tantas experiencias que he tenido en 7 años fuera de Venezuela . Pensé que les puedo contar? creo que puedo empezar diciendo que Italia es un país maravilloso por sus paisajes, su gente y su comida.

Cada rincón de Italia que he conocido me ha encantado

… y siendo parte del “primer mundo” tiene tanta historia.

He conocido gente maravillosa y gente que era mejor no haberla conocido, pero queridos lectores eso les puedo garantizar es en cada rincón del mundo.

Les cuento que Italia se considera, hasta por sus propios ciudadanos, estar dividida en 3 grandes zonas: la zona sur, central y del norte.

La zona sur de Italia es maravillosa, pero la menos desarrollada. La zona central donde esta la capital, las sede de las oficinas del gobierno y podemos encontrar personas todos los rincones del mundo (mi primer dia en Roma al oir hablar tantos idiomas, recordé la Torre de Babel). Y la parte norte de Italia considerada la mas desarrollada en tantos aspectos, y de la que me confieso admiradora. Me encanta el norte de Italia y me fascina el particular acento de sus pobladores.

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El “Sindrome de Stendhal”

Una de las experiencias que les puedo contar es mi experiencia con el “Sindrome de Stendhal”. !¿que es eso?! He aqui una simple explicación: “Síndrome de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico”.

En mi segundo día en Roma paseando por sus estrechas calles entrelazadas, (habiendo ya visto el Coliseo y la plaza Venezia), llegando a una esquina de una de estas callecitas empecé a ver una inmenza e impresionante columna que poco a poco se descubría y me dejaba sin aliento, entre más me acercaba, mas me faltaba el aire y empezaron a temblarme las piernas, ante mi comienza a descubrirse el fabuloso Panteón.

Sentí una extraña sensación que en el momento no supe explicar. Algún tiempo después hablando con una apreciada amiga, historiadora del arte, luego de haberle oido mi experiencia al ver el Panteón por primera, sonrió y me dijo entonces es cierto lo del “Sindrome de Stendhal”. Creo que es todo por hoy.

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