Hoy te presentamos a Liliana Cortazzo: una chica venezolana, madre de dos hijos y emprendedora radicada en la ciudad de Stuttgart, quien opina que Alemania es una gran nación porque se valora el trabajo y la honestidad.

Liliana nos cuenta en esta entrada un poco sobre su vida en Alemania y su emprendimiento de dulces y tartas “Bolliletas”. Ella también comparte unos consejos muy interesantes para emprender en el extranjero.

Liliana Cortazzo: venezolana y emprendedora en Alemania

Nací en Caracas (1986), ciudad en la que disfruté de una maravillosa niñez y adolescencia.

Mis mejores recuerdos se dibujan conmigo sentada a la mesa, disfrutando en familia deliciosas comidas y dulces; sintiendo el olor de las galletas que horneaba con mis hermanas o despegándome la masa de los dedos después de amasar una pizza con mi mamá.

Pero no todo era comida, siempre fui un pequeño ratón de biblioteca y decidí estudiar periodismo, profesión de la que me gradué en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en 2008 y que ejercí por un tiempo en medios como el diario El Nacional.

Luego me decanté por el mundo corporativo y trabajé para la UCAB como coordinadora de Comunicaciones de su asociación de egresados. Pasado un tiempo decidí hacer un Máster en Comunicaciones Corporativas en Madrid donde viví por 7 años y trabajé por un tiempo en esa área.

“En el 2012 descubrí mi pasión por la repostería”

En el año 2012 hice un curso de repostería que me abrió las puertas a un universo increíble y despertó mi pasión. Trabajé para la cadena Dulces Ilusiones en el obrador y decorando, esa fue mi escuela, allí aprendí muchísimo.

Cuando nació mi primer hijo comencé a crear la idea de Bolliletas. Desde entonces a través de las redes sociales y especialmente del boca a boca fue creciendo el número de pedidos y hoy tras mi segundo hijo tras mudarme a Alemania, me dedico a ello conciliando la vida familiar y este fantástico oficio.


“Lo que más extraño de Venezuela es mi familia y a la Venezuela de mi niñez”

Vengo de una familia de inmigrantes italianos, con historias de superación y adaptación que te sacan tanto carcajadas como lágrimas, pero de la cual aprendí que se puede salir adelante con pasión por lo que haces y mucha perseverancia. Ellos son lo que más extraño de Venezuela.

También extraño a la Venezuela de mi niñez, la de jugar en el patio del edificio con los amigos y luego hacer copiosas meriendas porque las despensas en los hogares estaban llenas, la Venezuela de sentirme segura caminando en la calle para ir a comprar el periódico que me pidió mi papá porque no había una delincuencia desbordada, la Venezuela bonita de playas preciosas y paisajes de ensueño que visitaba cada carnaval o festivo.

Por el momento no creo que volvería, porque lamentablemente esa Venezuela ya no existe, pero sí sé que existen venezolanos valiosos que están en muchas partes del mundo (forzados a salir por la situación) que están emprendiendo y creando historias de éxito.

Pienso que lo que se necesita es ganas y especialmente creatividad, tanto para el negocio en sí, como para la financiación, pero si la idea es buena, alcanzar la meta está casi asegurado.

“El consejo que puedo dar es no olvidar adaptar el negocio a las necesidades”

Para adaptar el negocio a las necesidades no quiere decir que debes dejar a un lado tu bagaje como venezolano (quizás ese toque es lo que te da el éxito), pero sí debes estudiar muy bien al consumidor, las estrategias de marketing. Por muy cliché que suene es cierto: lo que funciona en un sitio no necesariamente va bien en otro.

Emprender y vivir en Alemania: desafíos y posibilidades

Emprender siendo inmigrante le añade una dificultad más a la que podría tener cualquier emprendedor local y es precisamente conocer el perfil del consumidor, sus gustos. Pero en mi caso, como soy muy optimista, también lo vi como una oportunidad de presentar algo novedoso. Y me refiero más que todo al tema de los sabores.

Al venezolano suele gustarle mucho el dulce del leche por ejemplo, aquí poco se consume. Pero ha gustado bastante. He tenido que adaptar algunas cosas como la cantidad de azúcar (aquí suelen llevar menos dulce) o las raciones (suelen gustarle tartas menos altas y en su lugar con mayor diámetro).

También ha sido más complicado dar con las marcas de materia prima a las que estaba habituada, o conseguir el mejor proveedor, pero probando y perseverando todo se logra.

Vivir en Alemania para mi ha sido un cambio de paradigmas y también ha significado romper el estereotipo de que el alemán es muy distante o frío.

Quizás he tenido mucha suerte, pero en el año y medio que llevo aquí me han sorprendido las muestras de solidaridad y afecto de vecinos y conocidos que ahora puedo llamar amigos.

Alemania es una gran nación donde se valora el trabajo, la honestidad, el esfuerzo y el tiempo

Alemania es una gran nación donde se valora el trabajo, la honestidad, el esfuerzo y el tiempo. Todo esto forma una buena combinación con Bolliletas: en una tarta se dedican horas desde que se conceptualiza el diseño hasta que se hornea y decora con el mayor detalle, por eso valoran lo que hago.

Quizás lo más duro de vivir en Alemania hasta ahora -apartando el hecho de estar lejos de mi familia y amigos- ha sido la barrera del idioma. Por más que se estudia, se requieren años para dominarlo bien y con mucha fluidez.

Los primeros días me daba miedo hasta ir al supermercado, me sentía un poco perdida y me angustiaba que me hablaran y no enterarme de nada o pronunciar mal. Pero luego me di cuenta que el bloqueo estaba en mi mente y que así sea con señas o mezclando 3 idiomas te logras comunicar, pues la gente suele ser muy comprensiva y amable.

Bolliletas nació para regalar momentos memorables a través de tartas y dulces con diseños creativos

Bolliletas es un espacio dedicado a la repostería creativa. Imaginar y plasmar ideas en un par de ingredientes no es fácil, por eso mi mayor reto es regalar momentos memorables con creaciones que se aproximen lo más posible a la imagen mental de ese deseo. casi siempre son tartas, pero también hago dulces en distintos formatos y en ocasiones he montado mesas enteras en eventos.

La gente me contacta a través de la página de Facebook y por Instagram @bolliletas. También me han ido muy bien las recomendaciones. Gente que ha celebrado con mis tartas e invitados que han quedado contentos y desean hacer sus propios pedidos.

Originalmente Bolliletas surge con la intención de dedicarme solo a la confección de Cakepops (unos bizcochitos clavados en un palito y bañados en chocolate).

De hecho, el nombre deriva de la palabra ”bollos“ (que en España son dulces) y ”piruletas“ (chupetas). Los Cakepops estaban siendo muy populares en América y eran poco conocidos en España, así que me parecía algo original que ofrecer allí. Tuvieron cierto auge, pero cada vez que tenía un pedido me preguntaban si hacía tartas. Hasta que un día dije: ”sí, ¿cómo la quieres?“. Allí comencé a diversificar mi oferta.

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